purgatory

Hypersunday y su “Purgatorio” particular

‘Purgatory’ cuenta con nueve temas firmados a medias con productores como Resonance, Omega dB, C-System, Delusions, David Reina, Senseo, Hexamoten, Carlos Moralejo y Jaime Tejón.

por Alejandro Serrano 

Hypersunday es el proyecto de la incansable productora niet!, veterana artista madrileña que empezó haciendo música electrónica oscura en los 80, junto con Jesús Andicoberry y Carlos Moralejo. En 2012 formó con Héctor González el dúo Hypersunday, nombre bajo el que han grabado ya dos discos: Commedia-Intro (2013) e Inferno (2015). Actualmente, convertido en un sello: Hypersunday Records, del que ahora debuta en solitario con ‘Purgatory’ (2016), ha decidio en un plano paralelo al trazado hasta ahora en su carrera. Los nueve temas firmados a medias con productores tan dispares como Resonance, Omega dB, C-System, Delusions, David Reina, Senseo, Hexamoten, Carlos Moralejo y Jaime Tejón, son también una declaración de intenciones del rumbo que ha tomado su último proyecto: mucho más ecléctico, profundo y geométrico, pero sin perder la sonrisa melódica en cada pieza.

La música electrónica, y sobre todo la música electrónica primitiva de los 70 y 80, está obsesionada con la geometría, o con la naturaleza entendida como la representación física de las formas perfectas: muchas líneas melódicas y rítmicas suenan como espirales, o como líneas en paralelo, leves o de pesadez volumétrica. Las piezas de ‘Purgatory’, masterizadas por el gran Carlos Ckos, se despliegan a veces como un arcoíris o adoptan formas esféricas, saltan y vibran en trazos impolutos, mientras que la voz de niet! logra texturas de fantasía. Como si se hubiera inspirado en la geometría, su sonido es de todo menos matemático: despierta emociones muy humanas. En cada tema, niet! explora diferentes campos de la electrónica, pero principalmente los más oscuros y sinuosos: ambient, house, techno o dark synthpop, utilizando sonidos propios y voz para recrear pequeños juguetes sonoros sostenidos por profundas y complejas líneas de bajo, guiadas por intensas melodías. Temas tan bien delineados como Ten Thousand Feet o Jumping The Waves, son puro testimonio de una electrónica vintage colorista, mucho más etérea que la que podía producir el más rígido sintetizador Moog.

Sin repeticiones de fórmula, con rítmicas sólidas y de gran calado, manteniendo su característico tratamiento singular de las voces y entramados melódicos en diferentes planos muy elaborados, Purgatory se compone como un álbum diverso pero coherente, que no pierde visceralidad. El cambio en niet! es profundo en la superficie, aunque en el fondo su música continúa componiéndose de detalles imperceptibles que dan forma a un conjunto poroso. Ella tiene ideas y muchos (muchísimos) momentos de Purgatory son encantadores, y brillan con una belleza intensa. De todos modos, lo mejor del disco no es lo que contiene, sino lo que promete: hecho el balance necesario, se sabe que lo que tiene que venir de Hypersunday en el futuro será todavía mejor.

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